Conmemoración del heroico Combate de San Lorenzo.
Los realistas desembarcaron y avanzaron hacia el convento, suponiendo que allí estaban depositados los principales bienes de la zona. Pero las tropas de San Martin los esperaban. Sorprendidos, fueron atacados por los granaderos a caballo. El ataque de las tropas se realizó con un movimiento de pinzas saliendo de la parte trasera del convento; una de ellas —la de la izquierda y la primera en moverse— estaba encabezada por José de San Martín; la otra estaba encabezada por el capitán oriental Justo Germán Bermúdez. Bermúdez ejecutó un rodeo muy grande, forzando la escapatoria de los españoles hacia sus buques.
El desembarco no se produjo enfrente del convento, como había previsto San Martín, sino en dirección al centro de la actual ciudad. Por ello, la columna de San Martín llegó antes de que la de Bermúdez completara el movimiento. Por un momento, los españoles lograron defenderse.
Heroica defensa
Una bala hirió el caballo de San Martín, que rodó y apretó una de las piernas del coronel, inmovilizándolo. Un enemigo iba a clavarle la bayoneta, cuando apareció el sargento correntino Juan Bautista Cabral, quien ayudó a San Martín a liberarse de la opresión del lomo del caballo sobre su pierna, salvándole la vida a él y entregando la suya. Mientras agonizaba murió diciendo: “Muero feliz, pues hemos batido al enemigo”.
La llegada del grupo de Bermúdez, impidiendo que los realistas se reorganizaran en cuadro, completó la victoria de San Martín, obligando a los realistas a huir apresuradamente.
Esta batalla constituyó el bautismo de fuego del Regimiento de Granaderos a Caballo.
Fue una historia de coraje, libertad y heroísmo.
