Color de la "Casa histórica de la Independencia"
Cuando hacemos mención a la casa donde se declaró la Independencia es común nombrarla cariñosamente por su diminutivo: "Casita de Tucumán", y esto puede darnos la visión de que era una casa de pequeña dimensión, sin embargo se trataba de una casona típica de la época colonial.
Este tipo de casas tan grandes y en las inmediaciones de la plaza estaban reservadas a las familias más importantes de Tucumán,
En algunas imágenes podemos encontrarla representada con paredes de color amarillo y las ventanas y puertas verdes, pero sus colores originales fueron blanco para las puertas y azul para las aberturas.
En el primer pabellón se ubicaban las habitaciones de la familia y las salas de reunión; en el segundo y más importante, el dormitorio principal, la gran sala y el comedor; y, hacia el fondo, el pabellón de las “oficinas de los criados”, donde se encontraban las habitaciones de criados y esclavos, la cocina y las letrinas.
Respecto de su construcción, cuenta que estaba hecha casi exclusivamente con recursos locales. Los techos eran de tejas musleras, de esas que se fabricaban usando como molde los muslos de operarios y asentadas simplemente con barro sobre cañizo y tirantes de madera; los revoques también eran de barro y estaban blanqueados a la cal. Los pisos de los ambientes principales eran de baldosas de barro cocido y los patios, de tierra. Solo vinieron de otras latitudes las rejas, los herrajes, los vidrios y los pigmentos para las pinturas.
Desde 1812, había sido utilizada por el Estado, primero como cuartel general del ejército y más tarde,como sede de la Aduana, las Cajas Generales y el Almacén de Guerra. Hasta que en febrero de 1816, a solo unos meses del día histórico, la Casa de los Bazán-Laguna pasó a ser la sede del Congreso de las Provincias Unidas del Río de la Plata y por esa razón fueron necesarias una serie de reparaciones y reformas.
En 1874 el gobierno de Domingo Faustino Sarmiento la compró para destinarla como sucursal del Correo y continuar así la obra de Bartolomé Mitre.
En 1904, sólo se conservó el salón donde se juró la independencia, protegido por un edificio llamado "Templete".
Recién en 1943 el gobierno del general Pedro Pablo Ramirez ordenó su reconstrucción, pero por un error se la pintó de amarillo y verde en desmedro de sus colores originales.
Los colores amarillo y verde se originaron en el óleo sobre madera que el artista Genaro Pérez realizó a finales del siglo XIX, titulado "Frente de la casa en que se reunió el Congreso de Tucumán, 1816", cuyo original se encuentra actualmente en el Museo Histórico Nacional.
Documentos existentes en el Archivo Histórico de la Provincia de Tucumán dan fe que el Congreso de 1816 encargó la compra de pintura "Azul Prusia" para puertas y ventanas de la casa y de cal para blanquear los muros.
Así se recuperó ese color, que se mantiene desde entonces.