El bullying o acoso escolar no es un conflicto menor: se trata de un fenómeno de violencia sistemática, que puede manifestarse de manera física, verbal, psicológica o social, y que tiene consecuencias profundas en la vida de quienes lo padecen. Desde baja autoestima y trastornos de ansiedad hasta casos de depresión severa, las víctimas de bullying ven afectado su bienestar emocional, su rendimiento académico y su desarrollo social.
Esta fecha fue instaurada en 2013 por diversas organizaciones internacionales de padres y educadores, buscando generar conciencia y promover acciones concretas para prevenir y erradicar el acoso en las escuelas. Hoy, más que nunca, se destaca la importancia de construir espacios educativos basados en el respeto, la empatía y la inclusión.
Especialistas en educación y salud mental recuerdan que la detección temprana, la comunicación abierta entre adultos y jóvenes, y la promoción de la convivencia pacífica son claves para combatir el bullying. Asimismo, enfatizan que no solo las escuelas, sino toda la comunidad —familias, medios de comunicación, clubes y redes sociales— tienen un rol fundamental en esta tarea.
En este 2 de mayo, la consigna es clara: decirle no al bullying, escuchar a quienes sufren, y comprometernos con una cultura de paz.
Cada dos de Mayo se celebra a nivel mundial el Día de lucha contra el Bullying donde numerosas asociaciones y ONG buscan concientizar a la población sobre los riesgos que genera esta práctica abusiva. La iniciativa de tener un día destinado a hablar sobre el Bullying nace en el año 2013 con la presentación de la ONG “Bullying sin fronteras“, creada por Javier Miglino, quien consideraba muy necesario darle visibilidad a este problema y apoyar a los menores que lo sufren para que sepan que no están solos ante el mismo.