Desde 1999, la República Argentina estableció el Día Nacional de la Libertad Latinoamericana por virtud de la Ley Nº 25.173, en conmemoración del fallecimiento del General Martín Miguel de Güemes, quien fuera un destacado militar, líder político y prócer argentino que defendió el Norte del país durante la lucha por la independencia. Nació en la ciudad de Salta el 8 de febrero de 1785. Su padre, Gabriel de Güemes Montero, provenía de Santander, España, mientras que su madre, María Magdalena de Goyechea y La Corte, era oriunda de Jujuy.
Comenzó su formación académica en su ciudad natal y luego continuó sus estudios superiores en el hogar familiar, junto a sus hermanos, gracias a la instrucción de tutores contratados por su padre.
A comienzos de 1799, con apenas 14 años, ingresó como cadete en la séptima Compañía del III Batallón del Regimiento de Infantería de Buenos Aires, con base en la ciudad de Salta. En 1806, fue trasladado con su unidad a Buenos Aires para enfrentar las invasiones inglesas, participando activamente en la defensa. Según ciertos historiadores, en ese momento Güemes ejerció como asistente de Liniers.
Además, tomó parte en la Guerra de la Independencia y en los conflictos civiles que se sucedieron. Ejerció como gobernador de Salta durante seis años y comandó la llamada Guerra Gaucha, enfrentándose a las fuerzas realistas para proteger el territorio nacional.
Su papel fue fundamental, pues sin su firme oposición, la defensa del norte argentino tras tres derrotas habría sido imposible, al igual que las campañas lideradas por San Martín. Bajo su liderazgo, las ciudades de Salta, Jujuy y sus territorios circundantes lograron proteger al resto del país sin recibir apoyo externo.
Durante la noche del 6 al 7 de junio de 1821, una fuerza realista, conducida por un traidor, atacó sorpresivamente a Güemes en Salta, causándole heridas graves que lo obligaron a retirarse con dificultad hasta Cañada de la Horqueta, donde falleció diez días después. Güemes murió en un improvisado catre a la intemperie a los 36 años, siendo el único general que perdió la vida por heridas de combate durante la guerra por la independencia.
"Voy a dejarlos, pero me voy tranquilo, porque sé que tras de mí quedan ustedes, que sabrán defender la patria con el valor del que han dado pruebas” fueron unas de sus últimas palabras antes de fallecer el 17 de junio 1821.